Muy bien, muy bien. Lograste que te dieran ese empleo por el que siempre peleaste o ya estás dentro de la empresa  en la que siempre soñaste trabajar. Eso, por sí sólo, ya debería ser algo digno de celebrarse y aplaudirse (sobre todo en estos tiempos). Pero, ahora… ¿Qué sigue?

Tu trabajo no ha terminado. De hecho, literal, justo acaba de comenzar y seguramente entraste a ese puesto pensando en tu futuro; en qué harás con tus primeros cheques, en cuánto ahorrarás, en cómo irás creciendo hasta ocupar la oficina más importante y hasta seguramente ya hasta sabes con quién de tus compañeros/as te vas a llevar mejor.

Esto es normal, pero OJO, mantenerse en un trabajo puede resultar más difícil de lo que pensabas y por eso aquí te dejamos algunos consejos del mismísimo Seth Godin, uno de los teóricos del marketing más importantes del siglo XXI, para que mantengas esa chamba y, además, destaques dentro de tu empresa.

Lo primero que debes saber es que Godin cree que todos somos genios. Sí, tú que lees esto, nosotros que lo escribimos, la persona que está en la otra habitación… TODOS somos genios.

Algunos peleamos con la mentalidad de lagarto y ahí empieza nuestro problema. ¿De qué #$&%$#& hablamos?

Mentalidad de Lagarto

La mentalidad de lagarto son los pensamientos que existen en nosotros y nos frenan, nos hacen pensar que somos poco, que nuestras ideas no importan o que no merecemos ni tenemos la capacidad de aspirar a algo grande. Este pensamiento debe ser eliminado de tu cabeza y lo lograrás creyéndote precisamente lo que Godin dice que eres: UN GENIO.

Una empresa estará cómoda con empleados robots. Esos que no hablan, no proponen, no opinan y únicamente cumplen, a duras penas, con lo que se les pide. Claro, estará cómoda, pero no satisfecha.

Este tipo de empleados no causa problemas, pero puede ser reemplazado con una facilidad que espanta. Dejar atrás tu mentalidad de lagarto y convertirte en un empleado que propone e incluso cuestiona la manera en la que debería sacarse adelante una tarea, hará que destaques y seas difícil de sustituir; pues, aunque no lo parezca, tu empresa está sedienta de empleados así.

No tengas miedo al qué dirán, olvídate de qué pasará si tus ideas no resultan y entiende desde ahora que aquella frase que has escuchado toda tu vida es real: “Debemos aprender de nuestros fracasos y hacer que éstos nos impulsen”.

Tu trabajo habla de quién eres

Busca maneras creativas de realizar lo que se te pide y haz que tu trabajo se convierta en arte. Acepta que hay cosas que no puedes cambiar, pero aprende a encontrar nuevas formas para llegar a los resultados, aplicándolas al momento de trazar el camino hacia tus metas.

Todas las ideas, todo lo que tienes en mente, todas esas respuestas que, por pena o miedo, callas en las juntas, no sirven de nada si las dejas guardadas. El arte deja de ser arte si no ve la luz. Acepta esa función que parece difícil, sé el primero en levantar la mano cuando tu jefa/e pregunte “¿Quién se anima?” y demuestra a todos tu iniciativa.

De nuevo: no importa si la primera vez sale mal, ten en cuenta que lo estás intentando, hazlo con todas tus fuerzas y conviértete en un apasionado de tu trabajo.

Godin dice que todos somos apasionados, pero también habla de cómo pensamos que tenemos pasión por algo en específico y, si esto no resulta, perdemos interés. Podrás pensar que tu pasión por el fútbol es única, pero, mientras no logres ser un futbolista profesional, creerás que esa pasión se perderá. NO. La pasión está en ti, independientemente de lo que hagas, sólo debes aprender a enfocarla en sea cual sea la actividad que estás desarrollando.

Por último, ayuda a tus compañeros. No compartir tu arte, tu pasión o tus nuevos descubrimientos sólo te hace ver como alguien envidioso y eso no te sirve de nada.

Acércate a tus superiores o a quienes estén a tu cargo y hazles saber cómo hiciste arte para alcanzar esa venta, ese proyecto o esa tarea; y, al mismo tiempo, abre los ojos y escucha sus métodos para aplicarlos a los tuyos. Ayúdalos a crecer y deja de verlos como competencia.

El destacar dentro del resto de los empleados causará en tu nueva empresa un impacto que será difícil de olvidar. Te convertirás en un referente y por supuesto que esto se verá reflejado en tu cartera. Todo se resume en perder el miedo a hacer las cosas, vencer la ansiedad y darte cuenta de que la capacidad de hacer mejor las cosas está en ti, aun cuando tus ideas desafíen lo establecido. Eso sí, siempre y cuando enfoques tu pasión y tu arte a ser mejor.

Ahora sólo te falta salir y hacerlo, después de todo, eres un genio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *